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¿Cómo escribir un buen “acuerdo de confidencialidad”?

Existe mucha información sensible, de tu empresa, de los clientes, o de proyectos, que deben protegerse adecuadamente. Los contratos o acuerdos de confidencialidad son de suma importancia. ¡Entérate acá!confidential-612259_1280

Los acuerdos de confidencialidad son aquellas convenciones entre interesados mediante la cual una o todas las partes involucradas (socios, empresas, empleados, colaboradores, inversores, etc.) se comprometen legalmente a guardar secreto sobre ciertos temas que son sensibles.

Normalmente estos acuerdos se dan mediante contratos en sí mismos o bien como cláusulas de contratos más amplios. Y eso es así porque la confidencialidad cobra vida cuando hay otro tipo de relación subyacente. Puede ser una relación laboral o comercial usualmente.

El núcleo de la obligación es guardar secreto / confidencialidad sobre ciertos temas e información que deberán compartirse, pero además usarla (información) únicamente para los fines que fue dispuesto.

Los temas e información que usualmente se protegen con este tipo de cláusulas son aquellos relacionados con propiedad intelectual e industrial, el modelo de negocio, los datos financieros, métricas, know how, información personal de terceros, etc.

La rigurosidad, extensión y complejidad del contrato o cláusulas dependerá de varios factores. Primeramente, de aquella información que se quiere proteger y su grado de “sensibilidad”. Por otro lado, también influye mucho “la parte” que lo suscriba. Por ejemplo, dependiendo del tipo de persona o empresa, puede haber mayor riesgo de fuga de información o de uso indebido. Si es un con una empresa que puede usar la información y fácilmente convertirse en competidora querrás tener más cuidado. Por otro lado, un socio industrial tiene más potencial para causar daño que un socio inversor.

Invertir en acuerdos de confidencialidad puede parecer ligero o poco importante, pero es uno de los medios preventivos más eficaces, y a la larga te evita pérdida de dinero, tiempo y energías. ¡Podría costarte el éxito mismo de tu negocio”.

Los contratos de confidencialidad también deben existir entre ciertas empresas o profesionales y sus clientes. Hay algunas profesiones que ya tienen implícito el secreto profesional, por lo que las cláusulas serán únicamente una formalidad para reforzar, por ejemplo los médicos, abogados, psicólogos, etc. Sin embargo, en otras el asunto no está tan claro. Cuando se almacene en una base de datos información privada de sus clientes, es indispensable que existan por lo menos, términos de privacidad, para que su cliente esté debidamente informado. Por otro lado también existen algunos casos en el que el cliente también debe comprometerse a guardar silencio. Todo depende de las necesidades de su empresa.

Entonces, resulta evidente que cada acuerdo de confidencialidad será diverso, atendiendo a los requerimientos específicos de cada situación particular. Sin embargo, hay ciertos temas básicos que se repite en muchos contratos y que es importante que conozcas a la hora de redactar el tuyo.

  1. Determinar si el AC será mutuo. O bien, si sólo aplica para una de las partes.
  2. Definir cuál es específicamente la información sensible que no podrá ser revelada a terceros o usada para un propósito distinto.
  3. Plazo de la confidencialidad. Definir por cuanto tiempo esta información no podrá ser revelada.
  4. Imagínate el escenario más perjudicial (o varios de ellos) y procura no dejar cabos sueltos a fin de evitarlos.

Recuerda que existe información o “material” que es mejor proteger bajo las normas de propiedad intelectual y derechos de autor, en todo caso. Además, asesórate con un abogado especialista en la materia.

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