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Y si no esta en el contrato ¿puedo llevar mi caso ante la ley?

A veces se desconoce la legislación contractual en diferentes materias, en esta entrada te diremos lo que necesitas conocer sobre algunos contratos.iStock_000038146902XXXLarge

En el mundo de los contratos existe aceptación de la voluntad de las partes de manera tácita y expresa, sin embargo, es muy importante de tener un contrato por escrito, pues de esta manera podemos probar fácilmente las condiciones bajo las cuales pactaron las partes las reglas a las que se someten.

Existen diferentes tipos de contratos, civiles, laborales y mercantiles, entre otros, y la legislación que rige a cada uno de estos es la que le corresponde en cada materia. En el caso específico de México la legislación mercantil y laboral es a nivel federal, por lo que la Ley Federal del Trabajo y el Código de Comercio son de aplicación uniforme para todos los Estados de la República, pero en el caso de los Códigos Civiles cada Estado tiene su normativa local, por lo que prevalece lo que estipula el Código de cada entidad federativa bajo la cual se rige el contrato.

En primer término el Código de Comercio establece en su artículo 78 establece que:

En las convenciones mercantiles cada uno se obliga en la manera y términos que aparezca que quiso obligarse, sin que la validez del acto comercial dependa de la observancia de formalidades o requisitos determinados.”

Por lo anterior, podemos determinar que en caso de que un contracto no exija que se cumplan ciertas formalidades o requisitos es posible que se exteriorice la voluntad de las partes de manera expresa o tácita, entendiéndose que no es requisito indispensable la existencia de un contrato por escrito para que sea válido y obligatorio el propio contrato.

Por otro lado, la Ley Federal del Trabajo determina dentro de su normativa, específicamente en el artículo 21, se dice que:

“Se presumen la existencia del contrato y de la relación de trabajo entre el que presta un trabajo personal y el que lo recibe”.

Por lo que es claro que no hay necesidad de que se requiera un contrato laboral por escrito, presumiéndose que existe una relación laboral por el simple hecho de que hay una relación de subordinación entre una persona y otra, donde la persona subordinada recibe una contraprestación por sus servicios.

En los dos casos anteriores es importante señalar que a pesar de que la legislación establece que no existe la necesidad de cumplir con determinadas formalidades, como lo es el contrato escrito, si se desea detallar, tanto la relación una relación contractual mercantil como una laboral, es fundamental que esto se realice por escrito y conforme a las disposiciones establecidas por la ley.

Por último, en los casos de contratos civiles, muchas veces es posible que las partes exterioricen su voluntad sin que sea por escrito, sin embargo, algunos contratos requieren ciertas formalidades que exigen para su validez que los contratos reúnan se pacten bajo formas especiales como en escritura pública ante notario, especialmente en el caso de que se transmitan derechos inmobiliarios.

En materia civil existen reglamentadas, siguiendo al Código Civil Napoleónico, tres tipos de cláusulas:

  • Las Esenciales, que están implícitas en el contrato aunque no se expresen, ya que se refieren a la naturaleza esencial del contrato, por ejemplo en una compraventa no se requiere señalar que se transmite la propiedad ya que este es un efecto indispensable en este contrato, así como la existencia de un precio, el que se debe determinar o establecer los parámetros para fijarlo.
  • Las Naturales que son las que se refieren a la reglamentación ordinaria del contrato, de tal manera que una infinidad de reglas se encuentran implícitas en el contrato, independientemente de que no se pacten, pues se refieren a instituciones jurídicas que permiten salvaguardar los derechos de las partes en un contrato. Este tipo de cláusulas se encuentran insertas en forma automática en el propio contrato para proteger derechos y correlativamente vincularlos con obligaciones. Estas cláusulas se deben incluir en todo contrato y la importancia radica en que si algún acuerdo no se estipula en el contrato la laguna puede ser suplida conforme a la legislación que rija el contrato.
  • Las Accidentales que son las que las partes libremente pactan en los contratos refiriéndose especialmente a plazos, condiciones, cargas, renuncias y ampliación o disminución e los efectos especiales de algunas instituciones jurídicas, para fijar las condiciones especiales sobre las cuales se rige el contrato.

A pesar de todo, es indispensable recordar que cualquier pretensión que tengas puede plantearse ante los Tribunales Jurisdiccionales, quienes se pronunciarán a favor de quien consideran que tiene la razón.

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